ⓘ Hipólita de Narváez fue una poeta española del Siglo de Oro. Perteneció al grupo poético conocido como la escuela antequerano-granadina que se desarrolló en el ..

                                     

ⓘ Hipólita de Narváez

Hipólita de Narváez fue una poeta española del Siglo de Oro. Perteneció al grupo poético conocido como la escuela antequerano-granadina que se desarrolló en el entorno de la Cátedra de Gramática de Antequera a finales del siglo XVI y comienzos del XVII. ​

                                     

1. Biografía

Los datos biográficos acerca de la poeta son escasos e inciertos. Hipólita de Narváez es una de las tres mujeres poetas, junto a Cristobalina Fernández de Alarcón y Luciana de Narváez, antologadas en la Primera parte de las Flores de poetas ilustres de España 1605 de Pedro Espinosa.

Sin embargo, el nombre de las dos Narváez no aparece en los registros de Antequera. Algunos historiadores se refieren a Hipólita de Narváez como Polonia o Apolonia ​.

                                     

2. Obra

En la antología de Pedro Espinosa de 1605 se incluyen los cuatro sonetos de Hipólita de Narváez que se conocen.

"Atended que amenguades las espadas"

"Engañó el navegante la Sirena"

"Fuese mi sol y vino la tormenta"

"Leandro rompe con gallardo intento"

                                     

3. Recepción crítica

Si bien la crítica de la época no había prestado demasiada atención la figura de Hipólita de Narváez, el único autor que mostró interés por su poesía, especialmente por el soneto sobre Leandro, fue Baltasar Gracián quien comentó el poema en su Agudeza y arte de ingenio.

A partir de finales del siglo XIX y principios del XX Hipólita de Narváez aparece en historias de la literatura y antologías de escritoras españolas. Y es ya en el siglo XXI cuando se publican estudios críticos de su poesía. Todas las referencias aparecen reseñadas en la base de datos BIESES.

Principalmente, son tres los estudios críticos que aportan interpretaciones de la poesía de Hipólita de Narváez. J. Ignacio Díez Fernández propone una posible interpretación erótica del soneto "Fuese mi sol y vino la tormenta" a partir de la dilogía presente en el poema. ​